Saturday, August 27, 2005


Tengo una recuerdo de mis sueños, donde siempre corro solo,
una pesadilla recurrente, lugares donde nunca estoy,
escapando de algo que no veo, de un hedor insoportable, y cuando miro atras es negro,
tanto como pueda serlo, no se si escapo de recuerdos, o del futuro.
Tengo un recuerdo de mis sueños, donde siempre corro solo,
me despierto transpirado, agitado, lleno de un temor ominoso,
y no puedo ver mi mal, ni mi bien, simplemente se que están ahí,
ojalá supiera si son el pasado o el futuro.
Siempre estoy solo, para evitar acarrear cadáveres de recuerdos,
escencia de lo que fuímos, las memorias pesan más que las cadenas,
los colores y olores de la infancia, los fantasmas,
el odio y el hambre, la luz, el sol, las noches de invierno bien largas.
Siempre estoy solo, para evitar el dolor de verte partir tantas veces,
y no escuchar las excusas estúpidas, no ver muertes estúpidas,
no sentirte llorar y que no me escuches llorar.
Llorar como cuando se pierde el alma, como cuando se termina la ilusión,
llorar como si la esperanza se hubiera desvanecido en un mar de sangre,
como si supiera que jamás habrías llegado a amarme,
con la amargura de los que saben que todo es fútil,
sabiendo que estamos solos, que si alguna vez tuvimos alguien que nos entendiera,
ese ser ya no está. Llorando como si dolieran las lágrimas.
Como si con nuestro llanto se congelara el aire, y el dolor no fuera.
Mas gritando mil veces al viento, que me odio por ser tan débil,
y me odio por no haberte dicho todo lo que te amaba,
tal vez mi muerte me de paz y encuentre sociego.
En este concierto de idiotas, de caras ya vistas,
un desfile deforme, de caras, bocas y sonrisas falsas,
donde me asfixio, y la soledad es el único aire.
A veces, me descubro pensando que tengo pocas salidas,
o casi ninguna,
languidecer de pena hasta morir, o morir ahora de rabia y dolor,
la última fuerza que me queda, el estertor final de mi cuerpo,
de mi magia, de mi escencia.
¿Cómo empecé a morir?
El día que vos te moriste. Ese día se terminó todo.
No tiene sentido ver los amaneceres, ni caminar en el frío,
ni esconderme en la niebla en invierno.
No me importa despertar, no está tu olor,
no me importa despertar, no está tu magia,
no me importa despertar, no están tus juegos nunca más,
no me importa despertar, no están tu corazón, ojos y manos,
no me importa despertar, no está nuestro destino juntos,
no me importa despertar, no está la promesa de verte reír,
no me importa despertar, no estás mas para pelearnos,
no me importa despertar, no está tu dominio en mí,
no está tu palabra que me daba vida,
tu grito, tu silencio, la paz de dormirme en tus brazos,
el consuelo de tus ojos.
No tiene sentido el atardecer de verano.
Ni la eternidad de la noche de invierno.
Todo lo bello se fue.
Ni siquiera la muerte es bella o elegante, solo pragmática.
La música me suena igual, y las palabras huecas.
¿Amarte era el significado? ¿El comienzo y el final de todo?
No todo fue tan bueno, pero eras todo. Y eso me alcanzaba.
No me importa despertar.
Prefiero dormir hasta el final.