Wednesday, August 24, 2005


Soledad tangible, puedo masticarla, sentirla casi viva en mí,
¿Entenderías que tan solo estoy? Cuando siento que las cosas no pueden ir peor,
aún quedan pozos en donde caer. Aún quedan heridas para ser abiertas y escarbadas.
Soledad, aridez en todos los sentidos, cadáveres parlantes, risas, muecas grotescas,
las frialdad de noches enteras solo, y la tristeza de congelarme acompañado,
elijo la frialdad de estrellas que la ciudad no me deja ver, pero que imagino,
a la cama con un eventual extraño, que intenta contentar su soledad con la mí.
Ciudad fría, maldita, y prostituta, tus niños fornican en las veredas,
tus viejos se caen y mueren de tristeza, tus hombres y mujeres vagan muertos en pena,
fantasmas hechos de memorias que nunca fueron, de deseos que jamas se cristalizaron.
Y yo en todo eso, nadando en la mugre, en un lodo de perfidia,
de vidas vacías, de soledad, buscando algo que no sé que es.
¿Entiendes qué tan solo estoy? ¿Serías capaz de comprender?
¿Masticarías la soledad conmigo? ¿Tocarías mi corazón para entender?
¿Crees que vale la pena jugar toda la sangre en una sola partida?
¿Enloquecerías por mí? Yo enloquecería por vos, daría mi vida con gusto.
He conocido la aridez de los sentimientos, el desierto de lo que no se puede sentir,
y cada vez que miro al cielo, pienso que necesito la caricia de tu salvación.
Alguien que entienda que mi corazón se destruye con cada sonrisa falsa.
Alguien, por favor, que me mire a los ojos y me desafíe a ser mejor, a pelear por algo,
alcanzando un sueño que no es mío pero no me importa,
un sueño que tal vez sea en nuestro, donde caminamos bajo un sol para nosotros,
con tormentas que se desgranan para que nos amemos,
con vientos que nos dan frío para que estemos juntos,
porque toda la naturaleza conspira para que nos juntemos,
en un baile inolvidable de emociones embriagantes, de llantos eternos,
y de esperanza tan dulce como el olor de la vida.
Tan muertos nos sentimos, y estamos tan vivos.